La Coruña 7 al 8 de septiembre de 2011: Crónica del viaje

La Coruña 7 al 8 de septiembre de 2011: Crónica del viaje

A las 9 de la mañana,  con un sol que presagiaba el buen día que íbamos a tener, salimos en dirección a La Coruña desde el sitio habitual en la calle Coronel Aranda. La puntualidad de los viajeros permitió que antes de la hora prevista recogiésemos a los residentes en Avilés (el tenor de origen avilesino Aurelio Gabaldón,  ahora afincado en Madrid, protagonista de nuestro primer concierto homenaje a Kraus y muy allegado a nuestra asociación, y su hermana Juanita) y media hora mas tarde a los que nos esperaban en Ballota (Cudillero).

La reglamentaria parada en una estación de servicio cerca de Mondoñedo, nos permitió tomar un refrigerio y visitar el W.C.  Y, reanudado el viaje tras los tres cuartos de hora reglamentarios, poco antes de las dos llegamos sin contratiempos a La Coruña. Tras la distribución de habitaciones en el Hotel Riazor, a comer. La Penella, en la plaza María Pita, y una de las más conocidas pulperías de la ciudad (la de Mellide, en la Ronda de Outeiro) fueron los destinos mayoritariamente elegidos por los hambrientos excursionistas. Tras la comida un reparador descanso en el hotel fue previo al pequeño paseo que nos dejó a las puertas del Palacio de la Ópera.

Nuestro presidente, tras recoger las entradas en taquilla y entrar a saludar a Leo Nucci a camerinos, repartió las mismas y con expectación entramos y nos acomodamos en los asientos correspondientes. Ya fuera habíamos saludado a algunos aficionados asturianos que también habían acudido al reclamo del Rigoletto de Leo Nucci. Y a revivir el drama verdiano, que por cierto comenzó con diez minutos de retraso. La función transcurrió en medio de grandes bravos y ovaciones para los protagonistas, sobre todo en la segunda parte (actos 2º y 3º). Sin que podamos decir que los principales papeles estuviesen mal servidos, en opinión del que esto suscribe hubo fallos evidentes a nivel de dirección orquestal que dieron lugar a bastante descoordinación entre foso y escenario. El coro estuvo mas bien flojo y la escena no ayudó en absoluto a que el resultado global fuera todo lo bueno que los aplausos y entusiasmo del público parecían atestiguar. Claramente mas floja la función que las que vimos en los dos años anteriores.

Al día siguiente nos dedicamos por la mañana a hacer un poco de turismo, a pesar de que la mañana se presentaba nublada y con amenaza de lluvia. Algunos visitamos el cercano mercado del pescado -espectacular tanto en pescados como en mariscos- y luego nos fuimos en autobús a la zona de la Torre de Hercules, donde dimos un buen paseo y gozamos de las espléndidas vistas que  desde allí se pueden contemplar. Andando bajamos a la zona de la plaza María Pita donde, unos en un sitio y otros en otro, almorzamos.

A las cinco a recoger al hotel las maletas y al autobús. Parada en el mismo sitio del viaje de ida, y ya de noche, y sin ningún contratiempo, salvo el de las paradas para ir dejando a los viajeros que no habían partido de Oviedo, fin del viaje en la capital asturiana.

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