“Ninguna soprano tan mediática como María Callas”

“Ninguna soprano tan mediática como María Callas”

Gonzalez Abeledo “Nunca ha habido una soprano tan mediática como María Callas”

“Tebaldi tenía la voz más bonita, pero no interpretaba como ella los roles dramáticos”, asegura el presidente de la Asociación “Alfredo Kraus”

La Nueva España de Oviedo se hace eco hoy de la proyección de la película sobre María Callas, organizada por la Asociación Lírica Asturiana Alfredo Kraus en la tarde de ayer en la Sala de Prensa.

“Nunca ha habido en la historia una cantante de ópera tan mediática como María Callas; todo sobre ella interesaba, desde su vida personal hasta sus enfrentamientos con otras famosas sopranos de la época”. Así lo dijo ayer Carlos González Abeledo, presidente de la Asociación Lírica Asturiana “Alfredo Kraus”, durante la presentación del vídeo biográfico sobre la intérprete estadounidense, de origen griego, de cuya muerte se cumplieron 40 años en 2017.
González Abeledo matizó que Callas no era la propietaria de la voz más bella -en eso la superaba Renata Tebaldi, su eterna rival-, pero “nadie interpretaba como ella los roles dramáticos”, añadió. Lo cierto es que la vida de Anna Sofia Cecilia Kalogeropoulos (Nueva York, 1923-París, 1977) sigue interesando al público actual, fascinado por la desgraciada historia de amor que la cantante vivió con el millonario griego Onassis; su fallido deseo de ser madre y la prematura muerte que acrecentó aún más el mito. “Callas revolucionó los usos y costumbres de los grandes divos de su época, más estáticos y comedidos en sus movimientos”, señaló González Abeledo. María Callas regresó con su familia a Atenas cuando contaba trece años. Poco después ingresó en el conservatorio de la capital helena, donde tuvo como profesora de canto a Elvira de Hidalgo. Era una mujer de fuerte carácter a la que nada, o casi nada, hacía cambiar de opinión. Por ejemplo, rechazó un contrato en el Metropolitan Opera House de Nueva York para irse a Italia, donde debutó en la Arena de Verona en 1947 con La Gioconda de Ponchielli. Su “Norma” de Bellini en Florencia, en 1948, la consagró como una gran dama del escenario, capaz de transmitir emoción a través de una técnica vocal impecable y muy personal. Callas también recuperó obras olvidadas de autores como Cherubini, (Medea); Gluck, (Ifigenia en Tauride); Rossini, (Armida) o Donizetti, (Poliuto). Su primer matrimonio con el empresario Giovanni Battista Meneghini se rompió al cabo de diez años. Su romance con Aristóteles Onassis acabó cuando Jacqueline Kennedy entró en escena. En 1965 Callas anunció que se retiraba de los escenarios. Nunca llegó a abandonar el canto.
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